Existen muchas formas de ejercer la abogacía. En un extremo están los grandes despachos o empresas jurídicas, preocupadas por generar negocio y captar clientes por exigencias de un sistema económico competitivo. En el otro los despachos individuales que ofrecen un trato y dedicación exclusiva, personalizada y de calidad a un precio razonable.

En mi despacho el cliente recibe un servicio integral dentro del ámbito del derecho penal, desde la primera consulta, la primera asistencia en un Centro de Detención o en el Juzgado, hasta el Juicio Oral y los recursos contra la Sentencia si es condenatoria, con la posibilidad de suspender o sustituir la pena y en su caso los recursos ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria.

Vocación en el ejercicio de la abogacía, diligencia, rectitud, verdad, independencia frente a los Tribunales y frente a opiniones externas para defender los intereses del cliente. Humanidad para comprender su problema y sus circunstancias. Sinceridad, sin falsas expectativas, prometiendo sólo mi dedicación y trabajo.